Nos enorgullece poder apoyar a IBTS con el trabajo de campo, desarrollo de actividades y moderación de eventos en apoyo al proyecto que busca crear una red de apoyo al desarrollo económico de la región este de Puerto Rico. Desde su inicio, como propuesta a USDA Rural, este proyecto liderado por IBTS propuso aplicar lecciones de lo que es la economía social, solidaria y la economía circular al desarrollo de la red de apoyo.
Este pasado 27 de enero, en el Centro Multi Uso del Municipio de Fajardo la antropóloga Dra. Laura Gorbea, de PR PASS asumió la responsabilidad de apoyar este esfuerzo diseñando una agenda de actividades y la introducción de los temas para una audiencia multi-sectorial. En breve les compartimos los apuntes de la Dra. Gorbea en apoyo al diálogo de ese día:
"En la mañana de hoy vamos a explorar una serie de conceptos que quizás ya hayan escuchado pero que siempre es bueno repasar para estar todos en la misma página.
La Economía Social prioriza el bienestar de las personas sobre el lucro al tomar decisiones.
Este enfoque amplía la noción de bienestar más allá de pensar en mi bienestar y el de los míos. En la economía social se incorpora al proceso de toma de deciciones el impacto a empleados, comunidades y las relaciones con el entorno.
En otras palabras, antes de escoger lo más barato o cómo aumentar la ganancia, se evalúan las relaciones que se generan y las consecuencias sociales y ambientales de cada decisión.
Las decisiones en una economía social se sustentan en valores como la sostenibilidad operacional, el fortalecimiento comunitario y la reducción de desigualdades. Además, se apoya en prácticas que miden impacto, promueven la participación mediante consultas, fomentan la democracia organizacional, la representación y la solidaridad.
Hoy también vamos a hablar de la economía solidaria. que se refiere a un conjunto de prácticas empresariales orientadas al comercio justo. Estas prácticas consideran de manera explícita el impacto social y ambiental, con el objetivo de facilitar condiciones de vida dignas y saludables, en armonía con el medio ambiente.
Entre las prácticas más comunes de la economía solidaria se encuentran
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Modelos alternativos de distribución del lucro
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Las cooperativas como estructuras empresariales representativas
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El consumo responsable
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La educación continua
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Políticas transparentes
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La consulta activa con las comunidades
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La evaluación del impacto en el bienestar colectivo
Si todas estas ideas suenan ideales o de complicada implantación, les invito a mirar y conversar con nuestros colegas del sector cooperativista. Aquí tenemos hoy a la Cooperativa Roosevelt Roads. El movimiento cooperativas regularmente, por reglamento realiza mucha de estas prácticas solidarias.
Por último, hoy vamos a considerar el beneficio que ofrece pensar en una economía circular para generar eficiencias que apoyen la sostenibilidad operacional. En el contexto de la región este, este enfoque nos invita a revisar las cadenas de valor de las empresas para identificar oportunidades de abastecimiento local. En muchos casos, lo que una empresa considera un desecho puede convertirse en materia prima para otra.
Por ejemplo, un restaurante puede fortalecer su propuesta adquiriendo ingredientes frescos directamente de agricultores o pescadores locales. En los puertos, equipos averiados pueden ser reparados o rehabilitados por técnicos y suplidores de la zona. De igual forma, la planificación conjunta de servicios para turistas puede permitir la creación de ofertas complementarias, donde un servicio comienza cuando otro concluye. Pensar en economía circular nos lleva a analizar no solo nuestra operación directa, sino también los procesos previos y posteriores dentro de la cadena de valor.
Es importante resaltar que estas categorías no existen de manera aislada ni excluyente. Con frecuencia, una misma empresa incorpora prácticas que reflejan un compromiso con la economía social, solidaria y circular. En Puerto Rico, por ejemplo, numerosas empresas privadas han promovido la creación de cooperativas para sus empleados.
No estamos proponiendo encasillar organizaciones en una definición u otra. No buscamos adoptar un enfoque de “todo o nada”. En la reunión de hoy, y a lo largo de este proyecto, partimos del entendimiento de que estos conceptos tienen un alto potencial para impulsar un desarrollo económico resiliente, capaz de mejorar de forma sostenible la condición económica y social de nuestras comunidades.